Hace unos cuatro años en la feria internacional del libro de Venezuela capitulo Barinas, me encontré con un álbum de fotografías de los eventos del 27 de febrero 1989, toda una historia en imágenes por veinte bolívares, toda una Venezuela en las obras del camarada Francisco Solórzano (Frasso) Desde ese mismo momento entendí que era necesario mostrar a cada compañero, amigo y camarada ese álbum de fotos. Lo convertí en la taza de café que brindo a los que me visitan en mi hogar y haciendo este ejercicio me he encontrado con lágrimas, sustos y muchas veces con ojos de sorpresa y desconocimiento.
La derecha venezolana no solo intenta corromper los estados de la calma del país, sino que también juega a ocultar la historia. Los elementos comunicacionales y los recursos de la comunicación del olvido, son sus herramientas más útiles. No podemos volver a caer en el juego de la campaña del despiste, hay que entender que la promoción que se le está haciendo a Miguel Ignacio Mendoza (Nacho) podría traer dentro de sus vísceras una nueva muerte o un nuevo accionar en función de la destrucción y el desmerito al presidente Nicolas Maduro.
Rebasar los límites de la historia y sumergirse en el compromiso de contar la que nos ocultaron, debe ser el horizonte en los tiempos de revolución, no podemos permitirnos una Ley de Amnistía y Reconciliación Nacional que ser burla de los venezolanos y venezolanas, que viene a proponer el olvido como elemento leitmotiv y que invita al pueblo venezolano a desprenderse de la justicia.
El Caracazo fue un estallido social que los sectores populares de Venezuela llevaron a cabo, en protesta por las medidas económicas tomadas por el entonces presidente Carlos Andrés Pérez, quien presentó a los venezolanos, en cadena nacional, su proyecto llamado “Paquete económico” propuesto por el Fondo Monetario Internacional (FMI) como respuesta a la crisis económica que enfrentaba el país desde el Viernes negro de 1983.
“El Paquetazo” ocasionó una ola de protestas, saqueos e incendios. Fuerzas Armadas del Ejército y de la Guardia Nacional salieron, por órdenes del presidente a reprimir las protestas, el resultado fue un baño de sangre en todo el país, en especial en Caracas.
La guerra económica que pretende un nuevo Caracazo, no reconoce los aumentos salariales de la revolución, ni mucho menos la conciencia de la nueva Fuerza Armada Nacional Bolivariana, jamás reconocerán los logros de la revolución que son el pilar fundamental y la condición histórica que asegura que nunca más Venezuela vivirá un Caracazo.
Hablemos de Frasso y sus fotografías, hablemos de las historia, hablemos de las buenas nuevas de la revolución, seamos Hugo Chavéz ante toda circunstancia. Los objetivos están claros - la unidad por la lucha convertida en victoria-